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Mostrando las entradas con la etiqueta vejez

Ejercicios de escritura (5 días)

Día 1  La solidaridad se está acabando: al últmo entierro solo fuimos cinco pensionados, cuando él era conocido de todos y era hijo benemérito de Rionegro. Por eso es que yo no creo en eso del correo electrónico, es mejor la llamada para avisarle a la gente cuando llegan este tipo de noticias. En la Asociación nosotros tenemos presupuestados entre 4 y 5 muertos al año. Cada vez que alguien muere, le entregamos a la familia los 350 mil del seguro, y luego las acciones o parte de los aportes que hicieron. Claro que también a las viudas las invitamos a afiliarse, algunas aceptan por los paseos, las actividades y las brigadas que hacemos. Se han dado casos en los que las viudas han conseguido novios, porque aquí a todos los acogemos. Incluso visitamos a nuestros socios lisiados, o en franco deterioro.  Lo hacemos por el siguiente será cualquiera de nosotros.  Día 2 De alguien que no vende su conciencia Tiene la fortaleza de aquellos que aceptan y...

Declaratoria de supervivencia (ya es asunto del pasado)

-¿Cuál es su nombre? -Margarita Restrepo. Un escalofrío le subió por la espalda a la despachadora de los jubilados, quien atiende a esos que cada tres meses se reúnen en un salón amplio y lleno de sillas a certificar que están vivos. A recibir una liquidación y a firmar la supervivencia porque llega una época en la que no se vive -sino que se sobrevive- y eso hay que demostrárselo al mundo. La despachadora entendió que no era un espectro. -¿Cómo así?, ¿se murió Margarita Restrepo? Dijo su homónima, dos años más joven. -¿Usted la conoció? -Claro, como era de animada. Siempre nos llegaban trocados los papeles a la clínica. El encuentro cada tres meses es la oportunidad de tomar tinto y hablar de la vida, de las compañeras y compañeros, de la placidez y tranquilidad que les tocó en suerte. Del goce que ahora tienen que certificar.  Con los años los jubilados miran a su alrededor y observan con angustia o con indiferencia, según se vea la muerte, que están solos, que lo...

Cedí el paso

Otros van más rápido que yo. Me hago a un lado porque ya conozco el camino. Ellos apenas lo cruzan por primera vez, llevan en sus piernas el fervor de la novedad. No me alarmo, ya entendí que me sobrepasan, me eclipsan, que me sobrevivirán. Después de todo, de tanto que me negué, no es tan difícil ser viejo, no es tan arduo aceptarse limitado, vulnerable y más pasado que presente. Sigo la senda. Voy a mi ritmo: ya aprendí a querer mi camino.

Con el tiempo (no necesariamente con los años)

 A Natalia Garzón, que me dio la idea sin darse cuenta. (Septiembre 15 / 2011) Con el tiempo uno se da cuenta que no es tan inteligente como creía, tan arriesgado como soñaba; tan independiente como se mostraba a los demás. Con el tiempo uno se da cuenta que no es tan fuerte, que en muchas ocasiones se convierte en lo que critica y que se saca del mundo creyéndose "otro" cuando, simplemente, hace parte de los otros en general:  cae así en el autoseñalamiento y la autocriticadera sin saberlo. Con el tiempo nos miramos al espejo y nos decimos que así fue mejor, que todo en la vida sucede por alguna razón (la cuestión es que casi nadie la encuentra) y que "al que le van a dar le guardan" -y ante eso podemos seguir maquillándonos sin que se se suba el rubor-. Con el tiempo, no necesariamente con los años, uno entiende que es mínimo el mundo que tiene en sus manos porque no siempre se está donde se quiere, ni se comparte con quien se anhela, ni se ama con quien ...

Tres en tres

No tendré tiempo para pulirlas. Y no quiero dejar que se pudran. Aunque igual daría ponerlas hoy o en tres años. Sé que son de las cosas que vivimos todos los días, y no perderán vigencia. 1.Muero de a pocos. Mi mierda ya no tiene olor, mi aliento pierde frescura y cada vez es más difícil lavarme los dientes. Todo el día van conmigo minúsculas lagañas que mis ojos -venidos a menos- no alcanzan a ver bien. Comienza a impregnarse en mí el olor de la naftalina, el olor de virgen de iglesia que trato de evitar, que intento ocultar, que olvido porque mi sensibilidad ante los olores ya es mínima. "No te vistás con esos trapos", dice mi nieta. Me aferro al traje del pasado: nunca imaginé envejecer, menos en soledad. Hay días que, de sudadera  gris y camiseta blanca, me lleno de energía y voy a la gimnasia. Ya no bailo para seducir, me dijeron que era muy bueno para las articulaciones y para la artritis que me aqueja. No hay recuerdos que logren calmarme la angustia que me traen ...

Breve perfil (puede convertirse, en cualquier momento, en autorretrato)

Su rostro envejeció muy pronto. En un año su mirada perdió brillo, sus cachetes forma y su cuerpo firmeza. "Estoy cansada, tanto que ni me alcanzan las energías para el sexo". Cambió la voz chillona, los ímpetus de colegiala virgen y de universitaria experimentada. Le teme a ser quien era: "cambiaron mis prioridades", dice y con ello borra de un plumazo sus sueños de viajar, de escribir, de irse lejos. Antes desprendida, hoy aferrada a su novio -a quien le gustan las palabras que denotan compromiso ante la sociedad- y a sus padres, "ellos no me van a durar toda la vida". Perdió sus fuerzas y lo poco que le quedaba de memoria. ¿Último libro leído por gusto?"Siguiente pregunta", ¿última linea escrita por afición? "Siguiente pregunta". "Quería escribir, ser periodista, estar en las calles. En estos días pensaba que todavía puedo escribir... De mercadeo". Hay que acomodar los sueños cuando uno cambia la vida. Quiere familia y des...

Así serán tus piernas

Así serán tus piernas. Sin apellido ni más explicaciones. Hay que vivir sin dramatismos, el exceso de afectación es falsedad y convierte la existencia en un instante aún más difícil de lo que muchas veces es. Puede que la fortuna te sonría y que sean pocas las varices que aparezcan en tus muslos, en tus gemelos o en la entrepierna; quizás el tono de tu piel te ayude y no sean más que hilos delgados que se difuminen en tu cuerpo; o que las cremas, tratamientos, inyecciones y cirugías que inventaron te ayuden para ocultarlas -nunca serán suficientes porque el tiempo es implacable, sino pregúntenle a las mujeres esclavas de sus cuerpos-. Hoy no es tu preocupación, ocupada la mente en la celulitis o estrías, en las cicatrices y picaduras, en los morados o la falta de sol. Y tienes razón, cada preocupación en su momento. Por eso, hoy, acaricia y deja que acaricien tus piernas, lúcelas tanto como quieras, gózate las faldas, shorts, o baby dolls . Lo que sea que te permita apreciarl...