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Menos mal

Menos mal no amaneció lloviendo, menos mal no amanecimos como los muertos de ayer que no amanecieron, o como los quemados y masacrados de antier que nadie recuerda. Menos mal que vivimos aquí y no allá donde matan gente. Menos mal puedo ver todavía aunque duelan los ojos -por conjuntivitis fotosensible de la realidad-, menos mal en últimas que la vida nos evita por qués al comprenderse absurda... Hay tantos menos mal como conformes en el mundo porque, para pensar todo como menos mal, es mejor no haber nacido para este nuevo día. Septiembre 8 / 10

El mismo lugar, el mismo día, dos horas diferentes.

Los colores del mundo cambian con las horas, con los minutos, con los momentos. Los colores del atardecer no sólo se manejan por el mandato del sol: aquel que vive y siente pinta los días a su antojo. Por eso si se está triste no hay más color que el gris (aunque la tarde sea luminosa), por eso si se está feliz no importa la lluvia o la aparente insipidez de la tarde: pase lo que pase ésta no dejará de ser hermosa. Aquí el mismo lugar, el mismo día, dos horas diferentes.