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Mostrando las entradas con la etiqueta amor

A Ella

La verdad se nos revela, lo que sea que esto signifique, porque la buscamos y también porque la sabemos esperar. A ratos esquiva, a ratos presta y desnuda como la vida misma, que a veces nos suelta las pistas, y otras veces las vuelve acertijo. Aún lo ama. Lo dicen sus ojos, lo cuenta su cuerpo. Él es de la disciplina que atrae, la fuerza que seduce, del orden que todo lo puede y que alcanza los objetivos. Él es el de ser puntual en lo que quiere: como la flecha que acierta en la diana, como el infante que cumple con lo encomendado, como el militar que -con honor y valentía- cumple y se cumple. Son del mundo del honor, de los guerreros, de los gladiadores, y también de los caballeros que aprenden a matar y a morir. Son también la tristeza detrás de tanta honorabilidad, la fragilidad detrás de tanta fuerza. El deseo desbordado que conduce al desorden, que los hunde en el fracaso. ¿Dónde quedaron los sacrificios por amor? ¿Qué hay de la entrega de la vida por acompañar al otro? En...

Ejercicios de escritura (5 días)

Día 1  La solidaridad se está acabando: al últmo entierro solo fuimos cinco pensionados, cuando él era conocido de todos y era hijo benemérito de Rionegro. Por eso es que yo no creo en eso del correo electrónico, es mejor la llamada para avisarle a la gente cuando llegan este tipo de noticias. En la Asociación nosotros tenemos presupuestados entre 4 y 5 muertos al año. Cada vez que alguien muere, le entregamos a la familia los 350 mil del seguro, y luego las acciones o parte de los aportes que hicieron. Claro que también a las viudas las invitamos a afiliarse, algunas aceptan por los paseos, las actividades y las brigadas que hacemos. Se han dado casos en los que las viudas han conseguido novios, porque aquí a todos los acogemos. Incluso visitamos a nuestros socios lisiados, o en franco deterioro.  Lo hacemos por el siguiente será cualquiera de nosotros.  Día 2 De alguien que no vende su conciencia Tiene la fortaleza de aquellos que aceptan y...

Decálogo de lo que no debes hacer cuando estás conociendo a alguien (dating)

Gracias a Duván Gil, Jorge Mario Vargas, Andrea Lara y Adriana Tamayo por sus contribuciones a este decálogo, fruto de la construcción colectiva. Claridades iniciales 1. No todo el mundo te despierta lo mismo. Es decir, la lectura del contexto es esencial para el “levante”. 2. Si le gustas a la vieja o al man, todo lo mañé será bello. 3. Hay que decir lo que no se ve. No basta con creer que se está haciendo, ¡HAY QUE HACER! Decálogo 1. Decir guapa (salvo que seas un español). Ni por Whatsapp ni en vivo. 2. No mandar fotos “sexys” por Whatsapp, y si las recibes no te hagas ilusiones con ellas. 3. No mandar ramos de flores ni chocolates, mínimo durante los primeros seis meses. No aplica para flores o chocolates sencillos o individuales. 4. Mostrar el hambre (asalto sexual). El que muestra el hambre NO come. Para no mostrar el hambre, buscar maneras de estar tranquilo. 5. Los peluches no son una opción inicial. Para dar uno, cerciórese de que le gusten. 6. El cine no es una opción para l...

La Medellín que no entiendo

Cree en Dios, le reza al Diablo. Adora a la madre y se encubre en sus faldas.   No entiende razones: es el ombligo del mundo, y no admite la crítica porque aquí todo es lo mejor de Colombia, ¿o qué ciudad en el país tiene metro? Usted ya sabe de quién se trata. Viene del pueblo del azadón, del poncho y la ruana. Del negocio al interés. De la eterna primavera, la ‘tacita de plata’. Medellín, dice mi madre, no es ciega sino orgullosa de lo que tiene, y no es que le duela verse al espejo, para nada, prefiere simplemente ver lo positivo. La siento a ratos pacata, sofisticada y veredal. Hoy –si todo sale bien– será la más innovadora del mundo,   pero también es cruel. Nadie la entiende, ni los más viejos, y logra regenerarse y degenerarse a ritmo sin par. La quiero como a pocas, y la odio como a ninguna. Valoro su ritmo, a medio galope entre el frenesí y la calma; amo a sus amigos sinceros – que son pocos–, y me encanta verla florecida con sus guayacanes rosa, ...

Una y cuarto

-¿En qué reloj es la una y cuarto? -En ninguno, le respondo con firmeza, pese a que miento. Él no entendería que aquel reloj que me regalaste se detuvo en el preciso instante en el que comenzaste a alejarte, a guardar silencio, a no responder a mis llamadas. El preciso instante en el que comenzaste a decir adiós. ( Febrero 17 de 2009 )

Incondicionalidad

La amistad es incondicional mientras dura, o tal vez entiendo mal esas palabras. Sos incondicional para mí: a cada rato me espera tu rostro, tus palabras, tus olores y consejos. En cada esquina me rodean tus recuerdos, trampa incondicional. Tu presencia lo es:  aún, sin estarlo físicamente, vivís en mí. No estás, quizás nunca más regreses, pero sos incondicional. Tal vez no pensás lo mismo, y qué más da -ya no estás, estando aquí completa-.

Con el tiempo (no necesariamente con los años)

 A Natalia Garzón, que me dio la idea sin darse cuenta. (Septiembre 15 / 2011) Con el tiempo uno se da cuenta que no es tan inteligente como creía, tan arriesgado como soñaba; tan independiente como se mostraba a los demás. Con el tiempo uno se da cuenta que no es tan fuerte, que en muchas ocasiones se convierte en lo que critica y que se saca del mundo creyéndose "otro" cuando, simplemente, hace parte de los otros en general:  cae así en el autoseñalamiento y la autocriticadera sin saberlo. Con el tiempo nos miramos al espejo y nos decimos que así fue mejor, que todo en la vida sucede por alguna razón (la cuestión es que casi nadie la encuentra) y que "al que le van a dar le guardan" -y ante eso podemos seguir maquillándonos sin que se se suba el rubor-. Con el tiempo, no necesariamente con los años, uno entiende que es mínimo el mundo que tiene en sus manos porque no siempre se está donde se quiere, ni se comparte con quien se anhela, ni se ama con quien ...

No tiene título 1

"Habrá tiempo", me dijiste con una certeza abrumadora. Como si en tus manos estuviera controlar las horas. Casi te pido que me incluyeras en tus certezas, como una duda. Casi te digo que perdemos el tiempo por jugar a ser grandes, a cumplir con responsabilidades y obligaciones. Habrá tiempo, si somos sus dueños. Ya no somos los niños que un día jugábamos basket y la máxima ilusión del momento era ganar el partido y jugar bien. Nos conocemos de antes pero no somos esos que conocimos. Y vivimos juntos, pero nunca intuimos la presencia del otro. Hoy hubo tiempo de encontrarnos. No quería dejarlo por la simple razón de que no sé si mañana habrá tiempo.

Tres en tres

No tendré tiempo para pulirlas. Y no quiero dejar que se pudran. Aunque igual daría ponerlas hoy o en tres años. Sé que son de las cosas que vivimos todos los días, y no perderán vigencia. 1.Muero de a pocos. Mi mierda ya no tiene olor, mi aliento pierde frescura y cada vez es más difícil lavarme los dientes. Todo el día van conmigo minúsculas lagañas que mis ojos -venidos a menos- no alcanzan a ver bien. Comienza a impregnarse en mí el olor de la naftalina, el olor de virgen de iglesia que trato de evitar, que intento ocultar, que olvido porque mi sensibilidad ante los olores ya es mínima. "No te vistás con esos trapos", dice mi nieta. Me aferro al traje del pasado: nunca imaginé envejecer, menos en soledad. Hay días que, de sudadera  gris y camiseta blanca, me lleno de energía y voy a la gimnasia. Ya no bailo para seducir, me dijeron que era muy bueno para las articulaciones y para la artritis que me aqueja. No hay recuerdos que logren calmarme la angustia que me traen ...

Cuentos de hadas

No estoy para cuentos de hadas, para que vos creás que seré tu príncipe y vos mi princesa. Lejos los sapos convertidos en el amor de la vida y las bellas durmientes que esperan un beso sumidas en su profundo sueño. Hablame con las palabras sinceras del desengaño, con el amargo de la falsedad y de las promesas incumplidas. Mostrame tu lado oscuro, princesita rosa, que te brindaré mis besos amargos, mi voz gangosa y mi corazón marchito. No franquearé muros, ni enfrentaré monstruos, ni me batiré en batalla a muerte por vos. Create una vida, princesita, no seás la Rapunzel que espera la rescaten teniendo en su cabeza la solución; no seás la Cenicienta que huye despavorida al desnudarse su pobreza. Vení como sos, cansada por el viaje, desengañada de la vida y de los hombres, incrédula del amor y del futuro en pareja. Cargá con tu desengaño y sentate a mi lado. Prometo guardar silencio y tomarte la mano. No la sostendré por mucho tiempo, las promesas no son para siempre -de una vez te ...

Cartas sin destinatario

Escribí una carta y la envié al vacío, a que atravesara el océano   y fuera magullada, manoseada, revisada, transportada y sellada con la protección del correo certificado: muchos la tocaron, ninguno la leyó. No tuvo destinatario, nunca llegó a sus manos. ‘Motivo de la devolución: No reclamada’: se quedó huérfana durante 15 días en una oficina de correos con empleados paquidérmicos. Casi un mes después fue magullada, manoseada, transportada y sellada. Cruzó el océano y regresó. Sentí ganas de buscar algún destinatario para ella, que se creyera la mentira de que esas palabras escritas a mano no eran exclusivas de nadie. No. Hubiera sido demasiado. Las cartas escritas sin destinatario deben quedarse en las bancas esperando algún transeúnte anónimo y curioso, o están reservadas para ser cenizas. Más si son cartas de amor.