Revisar libretas es mi tarea por estos días que no tengo acceso constante a la red. Por ahora comparto aquí notas y escritos de otro tiempo. Febrero 6 / 10. La flor no tiene prisa, sabe que tarde o temprano su fuerte corola se abrirá, sabe que su sexo estará expuesto y dispuesto para poder volverse alguien -no importa que sea tan indeterminado o tan mínimo para el vulgo como una semilla que siempre es más potencia que acto-. El color verde lentamente palidece, luego llega el amarillo, unas veces tenue, otras veces fuerte. La flor no abre sus pétalos de una vez, es un proceso, un padecer, un madurar. Lo que nunca hace es detenerse: sabe que le llega el goce, y con él la muerte, sabe que la vida es muerte y que la muerte no es nada (y a la vez significa todo). Sabio silencio el del lirio que sabe vivir y padecer aceptando el ineluctable devenir del tiempo. Por eso me parecen ridículos ciertos hombres y mujeres que no viven su tiempo, que aceleran sus ritmos, que vulneran su naturale...