Ir al contenido principal

Lo que me recordó el río

Pretendo volar y más hondo caigo, disfruto el vacío que parece sin término y reitero que no hay que pensar mucho si quiero correr el riesgo, y siento que vale la pena.

Disfruto del río, me hago uno con él en sus aguas. Soy lo que la corriente quiere que sea, y también lo que quiero que sea de la corriente: alejándome de ella o aferrándome a las piedras. Otros, como yo, se surten del río que no es exclusivo, que recuerda que nada es exclusivo: si llegás a creerlo es porque no recordás que tiene nacimiento y desembocadura, y vos sos simplemente un punto en ese camino.

Este río y estas piedras me antecedieron y seguirán allí cuando ya no exista (así sean otras piedras y otras aguas las del río). Sin embargo, son frágiles y dependientes. Mínimas gotas de lluvia son capaces de volverlo turbio, restarle belleza y quitarle la tranquilidad con que fluye. Igual las rocas, que lentamente se erosionan.

El río carga con lo bueno y con lo malo: agua de manantial, troncos de árboles muertos, desperdicios dejados por la gente. No se aferra a ninguno, no deja que ninguno se aferre a él. Si intentás oponerte a ese fluir a lo sumo flotarás, mas nunca descubrirás la libertad que da el nado y el fluir con el río.

Acepta los cambios: va lento o corre sin pausa de acuerdo a las circunstancias. Para él es insignificante el instante. Olvida porque no puede detenerse pero guarda en sus márgenes pequeños rastros de la memoria, cicatrices que otros leerán y comprenderán. No permite que le roben su historia, pero no hace de ella remolinos inmanejables.

Nunca presenciaré sus transformaciones, corta es mi vida comparada con la suya: se que logró horadar la roca, el mármol y que un día averió motos e inhundó carros durante una creciente.

Se me llevó el reloj durante mi salto al vacío, como si quisiera decirme que no hay tiempo para agobios: frente a lo efímero de la existencia vale la pena, una y mil veces, correr el riesgo de vivir sin medida y sin término.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Por qué Pirulín con cola?

Pirulín con cola, pirulín con cola: que dos palabritas hacen una sola. En estos días de finales, en los que todos queremos salir a vacaciones y ya se empiezan a ver los adelantados alumbrados navideños -que en Medellín comienzan desde septiembre- me detengo un momento a contarles por qué el nombre de mi blog. Una vez estaba en casa de mi prima Maria Antonia -una pequeña de cinco años- cuando ella comenzó a cantar esta canción, que en original es entonada por los niños de Cantoalegre en Un, dos, tres por mí y por todos . La sensación que me despertó fue de sorpresa y alegría, verla cantar con la energía y candidez que solo tienen los niños fue recordar aquellas épocas en las que el tiempo no pasaba, tiempos en los que el único afán era salir al parqueadero a jugar con los amiguitos o esperar en la ventana de mi casa la llegada de mi abuelita, con quien jugaba tardes sin término para después caer rendido, dormido, al lado de alguien que vigilaba nuestro sueño. La niñez es como un su...

Gratitud y celebración. Junio 9 de 2011.

 Foto de Laura Flórez García. Eucaristía de acción de gracias. UPB. 9 de junio de 2011.  Señora Érika Jaillier Castrillón, decana de la Escuela de Ciencias Sociales. Señor Juan Fernando Muñoz, director Facultad de Comunicación Social. Señor Pedro Bernal, director Facultad de Publicidad. Señora Blanca Escobar, directora Facultad de Psicología. Señora Luz Ángela Giraldo, directora Facultad de Trabajo Social. Señor José Fernando Montoya, Jefe de la Oficina de Egresados Respetados profesores. Estimados padres de familia, amigas y amigos. Y Laura por supuesto. Queridos compañeros. Dar gracias es mucho más que un acto. Es más bien una actitud, como aquel que honra su pensamiento y actúa en consecuencia. Agradezco a mi familia por ayudarme a construir mi carácter, a la escuela por enseñarme el valor de los amigos, y a la Universidad por brindarme alas para pensarme autónomo –diferente a autosuficiente– y mayor de edad, no precisamente por la cédula, las rumbas y el sexo, sin...

'Desgarradura' de Piedad Bonnett

Recomiendo su antología 'Los privilegios del Olvido'. Esta foto la tomé en Otraparte el 15 de noviembre de 2011. Hace unos días estuve en Otraparte, Envigado, escuchando a Piedad Bonnett. Recientemente ganó el Premio Casa de América de Poesía Americana por su libro 'Explicaciones no pedidas'. Hoy, Generación de EL COLOMBIANO, publicó su poesía 'Desgarradura', que escribió ella para su hijo -Daniel Segura Bonnett- cuando se fue a estudiar artes a Nueva York. La reproduzco aquí, tal cual salió en Generación, en memoria de Daniel (a quien no conocí) y por ser ella una de mis poetisas favoritas. Desgarradura Otra vez sales de mí, pequeño,                                            mi sufriente. Otra vez miras todo con mirada reciente, y llenas tus pulmones con el aire gozoso. Ya no lloras. El mundo, de momento, no te duele. Todo es tibio esta vez, caricia pura, como...